El más frecuente entre el repertorio de los bordados tradicionales palmeros es el llamado rechilieu, conocido en La Palma como rechi.
El borde (como popularmente se conoce en La Palma) ha significado, durante décadas, una importante fuente de ingresos para las familias más humildes.
De viejo le viene a las palmeras el enriquecer el ajuar doméstico e indumentaria con ricos y apreciados bordados.
Fueron pasando los siglos y en el XIX la guerra de Cuba frenó la producción de estas labores, tan preciadas en la Isla Verde.
El borde continúa funcionando como preciado tesoro de la artesanía palmera. No existe una familia que no posea, por herencia o adquisición, un paño o mantel bordado que luce como una joya en los días grandes.
Manos de mujer ponen el mejor cuidado entre puntada y puntada, logrando la mejor y más vistosa muestra en el bordado.

JORGE GONZÁLEZ DÍAZ
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